Tuesday, December 30, 2008

Home Alone


Estoy de vuelta en casa tras pasarme un par de días en la de mis padres, durante los cuales comí como Afgano en buffet. Hoy he decidido pasar el año nuevo en casa, sola. No es que sea depresión. Bueno, no exactamente. Lo que pasa es que creo que mi deber es comenzar a ser realista en cuestiones de mi vida diaria: no me pienso atragantar de uvas ni volver a sacar un manuscrito y una maleta a la puerta de la casa de mis padres para atraer abundancia, éxito en mi carrera y viajes a mi vida. Como si me hubiese funcionado el año pasado! Este año me propongo ser objetiva y decidida a resolver mis problemas inmediatamente, en vez de la que los otros consideran “la mejor manera”. La mejor manera nunca llega, eso es algo que se aprende, y mientras más pronto, mejor.

Mientras tanto, me la paso en casa viendo por internet programas selectos de National Geographic en Joost.com . Si tuvieran el show de Jerry Springer este website sería fabuloso- es el mejor pretexto para quedarse en casa (ese no era el slogan de Don Francisco?) Ni siquiera he salido a Starbucks como acostumbro, y más vale que deje eso del todo, porque $4 por un café me va a decimar el presupuesto.

Lo peor de estar desempleado no es el no poder depositar un cheque, pagar la renta o comprarte lo que quieras. Lo verdaderamente malo es no tener obligación de salir a la calle. Ya sé que en la capital del mundo (como nos gusta llamar a New York), hay miles de cosas que hacer. El problema es que este frio reta toda lógica. Quien va a querer salir a la calle si no es por obligación? Aun si tuvieras ganas, la gente te miraría extrañada si te pasaras el tiempo deambulando por Times Square sin ser Asiática y no teniendo cámara. Los neoyorquinos no hacemos eso. Además, nos pasamos tanto tiempo quejándonos de no poder descansar que cuando tenemos tiempo libre eso es todo lo que queremos hacer, aunque ya no estemos cansados.

Buscar trabajo en esta época del año es también un tanto inútil, nadie piensa en contratar a nadie durante los días feriados. He tenido 2 entrevistas en los últimos 2 meses y no he sabido nada de ofertas. Para colmo, cada vez que salgo a una de ellas me gasto cerca de $60 dólares, entre uñas, cabello, mandar un traje a limpiado en seco y un té de manzanilla para los nervios. Creo que es mejor que comienze un plan para poner en marcha esta busqueda de exito. Como voy, llegare solo si me viene a buscar a casa.

Bueno, tanto escribir me da sed. Nos vemos más tarde, querido internet. Voy a buscar mi otro amor, Starbucks, aunque mal me pague.

Sunday, December 28, 2008

El Buffet

A pesar de mis mejores esfuerzos, finalmente si se toco el tema de mi desempleo durante el fin de semana de Navidad. No tuve otra opción: Tuve que mentirle a ese par de buitres emocionales que son mis padres.
Hasta hace dos meses, como les conté, trabajé en un buffet de abogados que llamaré Tinyman & Asociados. La oficina está ubicada en un pequeño edificio de Midtown Manhattan, en una aburrida zona de almacenes, cerca de la carretera Joe Dimaggio.

Mi jefe era Enrique Tinyman, un judío homosexual con un severo problema de caspa, y está casado con una lesbiana rampante llamada Linda, a la que es difícil no imaginarse comiendo carroña.
Enrique era un tipo callado e insulso, y aparte de fumar, quejarse de la economía, y de a veces querer demostrar autoridad ante la gente, la verdad es que no hacía mucho: por eso pude soportar allí tanto tiempo.
Aparte de la obvia razón de esconder su verdadera sexualidad, nunca imagine algo que justificara esta dispareja unión, que no fuera un exitoso experimento de Elohim para crear el par de crías más horrorosas del universo. Como colmo de audacia, Enrique y Linda llamaron a sus hijos “Bella” y “Brad”.

Bueno, me salgo del tema. El día del siniestro, el Servicio de Rentas Internas (IRS, por sus siglas en Inglés) nos estaba haciendo una auditoria, ya que consideraban que los impuestos pagados no concordaban con las ganancias de la compañía. Hoy me incomoda admitir que les ayude a desaparecer papeles, a cambiar archivos y demás cosas deshonrosas. Sin embargo, aunque no lo crean, la gota que derramo el vaso fue cuando me pidieron que modificara las tarjetas de Navidad. Linda, ese pterodáctilo con pezuñas, tuvo la osadía de decirme que yo era una estúpida, que no sabía escribir, solo porque escribi el puto dia feriado Judio como Hanukkah, en vez de "Chanukah".

Es escrito foneticamente!! a quien carajos le importa??!

Comenzamos a discutir, y el muy pendejo Enrique quiso parecer duro y despedirme frente al inspector (para luego rogarme que volviera). Fue entonces que complací a Linda demostrando mi estupidez. Renuncie. Si Enrique me hubiese terminado de despedir, bajo la ley de NY me tocaban 26 semanas pagadas de seguro de desempleo. Como me fui por mi cuenta, no me toco ni mierda. Shum Davar.

Les dije a mis padres que renuncie porque estaban siendo deshonestos en la auditoria. Pero en fin, por lo menos no tengo que ir al trabajo y hacerme como la que el gaydar no me funciona.

Wednesday, December 24, 2008

Merry Christmas

Hoy se cumplen dos meses de haber dejado mi trabajo en el buffet. Después de haber pasado los últimos días tratando de no utilizar mis fugaces ahorros, he llegado a la conclusión de que para poder comer lechon asado, tendría que vender un riñón. No es que me guste muchisisimo el Lechon, pero pensandolo bien, la verdad dos riñones es mucho riñón, no?

Tras una semana completa de comer solo fideos, cualquiera comprendería mi decisión de ir a casa de mis padres para celebrar las navidades, aunque vivan a unas desesperantes dos horas de distancia. Fue el hambre que me motivo a emprender mi viaje hoy, y el recuerdo de ella me ayudara a resistir mientras tomo cerveza tibia en la sala de mis padres, escuchando a mi papa quejarse del precio de las uvas sin semilla mientras mama me pregunta si me parece que sus rodillas se ven “normales.” Luego los dos hablaran en unison del exito de mi primo Miguel, mientras yo, tan prometedora, no he logrado nada. El único respiro es cuando mi hermana me lleva a su habitación, usualmente para atiborrarme a grititos emocionados que contienen alguna referencia a “Twilight” o al hijo del superintendente. Si el cerdo que se esta cocinando hubiese sabido que la vida no es más que esto, gustoso hubiese metido la cabeza en el horno, rebanándose a sí mismo en anticipación de la muerte.

Para empeorar las cosas, he llegado a casa de mis padres sin acompañante. Coincidencialmente, el chico con quien salía se esfumo por los mismos tiempos en que desapareció mi último cheque: al parecer, el pagar por los dos en McDonald’s lo sumergiría en la pobreza. Pero bueno, no lo culpo. Yo tampoco saldría con una desempleada.

Mientras comía, daba gracias (a quien?) por mis restantes 500 dólares de ahorros, porque Francisco (el desaparecido) no me había dejado con un crónico caso de clamidia, y porque a pesar de lo irritante que es tomar el tren 5 en día feriado, había llegado con tiempo suficiente de remojarme en alcohol antes de que comenzáramos con el temita de que porque deje el trabajo esta vez. Cada vez que respondo la mentira suena peor.